Discurso 15 Septiembre 2009

 

Estimados padres,

A menudo, son los pequeños detalles que nos ayudan a entender el cauce de la historia.

Cuando llegó la primera antorcha, Costa Rica era un país de gran pobreza: la gente tenía pequeñas propiedades con cultivos de maíz, trigo (sí., trigo que se importa ahora), arroz y frijoles. La mayor parte del país eran bosques oscuros llenos de animales silvestres.

En aquel entonces, uno iba a Nicaragua para estudiar y así le pasó al primer jefe de estado, Juan Mora Fernández. Al ocupar el cargo, tomó las siguientes medidas:

Prohibición de colecta de limosnas para santos y ordenó que se instalasen “alcancías” en las iglesias – esas cajitas de madera con una hendija arriba para depositar la plata (una idea que le robó Hogares Crea, hoy en día).

-          Ofreció premios a todos aquellos que descubriesen caminos, puertos o cualesquiera medios de industrialización.

-          Fundó el hospital San Juan de Dios.

-          Y en 1830, llegó la primera imprenta.

Por tener 50 000 habitantes toda la población de Costa Rica, el gobierno se alió con Nicoya para tener derecho a un representante a las Cortes Españolas. (60 000 habitantes era lo mínimo requerido) y así se sentaron las bases de la anexión de Guanacaste.

 Eran otros tiempos. Tiempos de desafíos, tiempos de descubrimientos, tiempos de muchas expectativas, cuando había que construirlo todo. 188 años más tarde, se ven como tiempos benditos, sencillos, fáciles de entender. Sin embargo, hubo que crearlo todo y eso requiere fuerzas mentales fuera de lo común.